Ayudar o no ayudar a los que dicen necesitarlo…

Mis padres siempre me enseñaron a ayudar al necesitado. Nuestra casa siempre tenía las puertas abiertas a viajeros, colportores, pastores, maestros y hermanos que necesitaran comida o descansar por uno o varios días. Esto no es único de mis padres. Todos mis tíos y mis abuelos tienen esa hermosa cualidad de ser hospitalarios y ayudar en todo lo que se pueda, siempre. No lo escribo con el afán de enaltecer, solo estoy agradecido con Dios por darme una familia con tales virtudes.

Llegué a trabajar en Cancún a finales del verano 2016. Emocionado, nervioso, pero muy contento por este nuevo reto y aventura en el ministerio pastoral. Toda la gente había sido muy atenta conmigo. Los miembros del distrito, hasta la fecha, me siguen tratando de una manera especial, haciéndome sentir como en casa. Si hay algo que también debo resaltar es, que la hermandad en esta parte del país es muy amable y sin importar lo mucho o poco que tienen, ellos comparten.

Me ha sorprendido la cantidad de ayudas que los hermanos dan a los necesitados, sean o no sean miembros activos de la iglesia local. Siempre hay despensas para dar, ayuda económica o una PODEROSA oración para los que están pasando por aflicciones. Eso motiva para seguir adelante en el ministerio. Ver gente comprometida en ayudar al menesteroso.

Experiencia JOAMI

Me tocó ayudar en el área de capellanía en la brigada médica. Cuando salían de la consulta médica y llegaban conmigo a la estación de oración podía ver en los ojos de las personas la alegría de conseguir ese medicamento que les hacía falta para sanar. Mejor aún, llegaban contentos buscando una sanidad espiritual al área de capellanía donde el pastor Palafox y yo servimos con mucho gusto.

Una experiencia negativa

Recuerdo un miércoles de noche después de llegar de la iglesia, en el mes de noviembre 2016. Mientras sacaba mis libros de la mochila alguien toco el timbre de mi casa c57688247-sin-hogar-shaggy-hombre-barbudo-en-viejos-harapos-y-con-la-ayuda-signo-pobre-hombre-sin-hogar-y-dine-foto-de-archivo.jpgon desesperación. Era una señora con la respiración agitada, sudando y hablando muy rápido. Una vez que se tranquilizo un poco me dijo que era mi vecina de unas casas más adelante y que su hija no podía respirar por falta del medicamento y no tenía dinero
para comprarlo porque su esposo llegaba dentro de dos horas del trabajo y el era el del dinero, la niña era asmática.

Veo muy poco a mis vecinos, la verdad a ella no la identificaba, pero podía ver su desesperación. Me pidió prestado $200 pesos. En mi cartera tenía un billete de $500. Se lo di y le dije que comprara el medicamento y cuando llegara su esposo podía regresarme el dinero. Nunca regresó. De hecho, no existía tal niña y la señora ni siquiera era vecina.

No es el hecho que perdí $500 pesos, si no el hecho que se aprovechen de las situaciones. Siempre que en mi cartera quedaban solo recibos y necesitaba dinero recordaba esos $500 pesos y decía: “si no se los hubiese prestado…”

Pero hoy, después de cinco meses, me topé con unos versículos en el AT muy interesantes al respecto, quiero compartirlo con ustedes:

Deuteronomio 15

Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre,

sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite.

Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por pecado.

10 Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas.

11 Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.

La lección

La señora definitivamente tenía una necesidad. Tal ves no era su hija con asma y todo fue mentira, tal ves era verdad pero mintió sobre ser vecina. No se, y la verdad creo que no importa. Si todo fue mentira, la necesidad principal de esa señora es conocer a Dios. Ahora, cada que solo me queden recibos en mi cartera, recordaré esta experiencia y pediré por la señora que necesita de Dios.

Dios nos manda a ayudar a toda persona que tenga necesidad sin esperar algo a cambio. hablando de dinero, despídete de el. No esperar algo a cambio cuando hacemos favores. Dios te recompensará por tus acciones en todo lo que emprendas.

 

pregunta para que dialoguemos:  

¿Ayudaremos a los que piden en el semáforo, en las calles, etc? ¿Cuándo si y cuándo no? ¿que piensas?

#FelizSábado

El que cierra su oído al clamor del pobre,
También él clamará, y no será oído. – Proverbios 21:13

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s