Lo bueno de estar lejos de la familia

¿Cuántas veces no hemos deseado tener un poco de independencia de la familia? Para muchos esto es una desafortunada realidad al crecer sin un hogar o vivir en una familia disfuncional. Para otros, el hogar es como una cárcel. Es por eso que me he preguntado ¿Qué es la familia para mí? Les contaré un poco de mi experiencia. Trataré de resumirlo porque tengo un poco de flojera y leerán cómo fue que me di cuenta de lo que realmente significa un hogar. No soy un escritor, solo intentaré escribir lo que sale de mi corazón esperando que al menos sea comprensible.

Desde que comencé con mis estudios de kínder (si a eso se le llama estudios o solo una simple guardería disfrazada) he tenido el privilegio de estudiar en la famosa escuela de iglesia (Adventista).Lamentablemente el lugar en donde vivía no contaba con secundaría de iglesia y curse mis estudios en una escuela secundaria general. Fueron los tres años en los que aprendí a que la burbuja del hogar no podía protegerme en todos lados. También me refiero a la burbuja religiosa. Antes de terminar la secundaría ya estaba pensando cual de las preparatorias de mi ciudad sería la indicada para continuar con mis estudios. Sé que a la mayoría de ustedes les ha pasado de esas raras en mi caso raras ocasiones en que una luz entra por algún lugar de su cabeza y se les prende el foco. En mi cabeza se alojó la idea de UNIVERSIDAD DE MONTEMORELOS (click para saber más de ella).

Deseaba irme de mi casa porque tenía muchos problemas conmigo mismo. No eran mis papás, no era mi hermana, era yo. Las malas compañías me hicieron convertirme en alguien a quien mis padres no habían educado. Tantos valores. Por cierto, ser hijo de pastor no es fácil.

Mi primera vez…

Llegué a Montemorelos. ¡MI PRIMERA VEZ FUERA DE CASA! ¡AL FIN! ¡LIBERTAD! ¡INDEPENDENCIA!… #FAIL.

Mi intento de independencia se vio frustrado por las reglas institucionales y por el aparente control que tenían sobre los estudiantes. #FAIL.

Pasa lo mismo en la vida del cristiano. De alguna manera, y en algún momento en este camino lleno de dificultades, porque la vida del cristiano no es fácil, se quiere dejar llevar por las pasiones mundanales. Al ver lo que el mundo ofrece dan ganas de aprovechar. Pero nada de lo material en este mundo vale la pena. Al final, todo se quedara aquí.

Era yo de 15 años cuando llegué a Montemorelos. En otra ocasión les contaré sobre todas las tontadas cosas sin sentido que hice en esta nueva etapa. Me saltaré a las vacaciones. En mis primeras vacaciones después de cuatro meses de estar lejos de mi familia decidí irme a trabajar a los Estados Unidos con un amigo, de pintor. Ahí comencé a valorar un poco más lo que es ganarse el dinero con esfuerzo.

Cuando uno está en el hogar todo es comodidad, cuando uno sale del hogar aprende a valorar el esfuerzo de los padres para que podamos tener, al menos, lo necesario.

El deseo de Dios para nosotros es que no crucemos el cerco. Pero si en algún momento pasa, siempre está dispuesto a recibirnos otra vez con los brazos abiertos. Cuando uno se aleja de Dios innecesariamente aprende que lo que el mundo da ¡no es suficiente! Siempre deja un vacío. Algo falta. Es Dios en nuestra vida. Es Dios quien puede llenar ese vacío en nuestro corazón, quien puede suplir nuestras necesidades y perdonar nuestras fallas como hijos desobedientes y tercos que somos.

Dios sacrifico a su propio hijo para nuestra salvación, para el perdón de nuestros pecados. No hay amor más grande como el de Dios. Sacrificar a un hijo por amor a nosotros. Y no hay amor más grande de Cristo quien murió por nosotros. Desvaloramos el sacrificio de Dios por medio de nuestras acciones. No sabes de lo que te pierdes al estar del mismo bando de Dios. Paz… mucha paz, alegría, satisfacción a pesar de problemas porque sabes que tu papá Dios está para socorrerte.

Después de ese primer invierno trabajando, no ha pasado un solo periodo de vacaciones que no trabaje. Pocas son las oportunidades que tengo regresar a mi hogar. Pero cada ocasión que lo hago, intento aprovechar lo más que puedo. Disfrutar de mis padres y mi hermana.

Un cambio de mentalidad necesario

Las cosas cambian drásticamente cuando menos lo esperas o imaginas. En mi vida pasé por problemas con el alcohol, cigarro y otras drogas que no quiero ni mencionar. Nada agradable y no quiero profundizar en esta parte de mi vida, al menos no en esta ocasión. Pero les aseguro que estuve muy lejos de mi hogar ¿Necesitamos este tipo de problemas para entrar en razón? NO, definitivamente NO. Pero somos tan tercos que buscamos el camino más difícil para darnos cuenta que no tenemos que buscar en otros lados algún tipo de paz o sentimiento de satisfacción personal, solo aceptando a Dios y dejando que viva en nuestros corazones podremos encontrar la verdadera paz.

Olvidaba la pregunta ¿Qué es la familia para mí?

Un refugio, comodidad, un lugar en donde hay seguridad, confianza, la familia para mi, después de estar tanto tiempo lejos de ellos, es un lugar en donde puedo encontrar paz, un lugar que se que me recibirán con los brazos abiertos y de alguna manera estar unidos y suplir las necesidades de cada miembro del hogar, compañía, también la familia sirve para corrección de muchos de nuestros detalles en el carácter

¡ESTO ES LO BUENO DE ESTAR LEJOS DEL HOGAR! Recordar el gran significado y valor que tiene para cada uno de nosotros.

Por algunas razones que solo Dios sabrá, muchos no tienen la fortuna de contar con una familia, pero pueden sentir el calor de un Padre amoroso en cualquier momento que lo deseen. Un Padre quien suplirá sus necesidades si se lo piden. Un Padre que es el Presidente del universo entero, un Padre que se preocupa por ti 27/7.

En este momento estoy en Washington D.C., estoy muy lejos de mi familia, pero Dios está conmigo y me da ese abrazo fraternal que en ocasiones hace mucha falta. También sé que mi familia esta orando por mí, pidiéndole a Dios que me cuide y me ayude en mi trabajo. Yo también oro por ellos. Parafraseo lo que dice Pablo en la biblia – de los pecadores yo soy el primero –  y aún así, Dios, mi Padre celestial está conmigo en todo momento. Encontré a Dios hace años, pero desde antes de nacer El ya me tenía en cuenta para ser parte de su familia.

Tú también puedes pertenecer a esta gran familia y en un futuro no muy lejano poder reunirnos todos en un lugar en donde ya no habrá llanto ni dolor, todos estaremos felices y disfrutando de la compañía de Dios. Nuestro boleto está comprado, Dios ya pagó nuestro boleto, de ti depende aceptarlo.

¿Aceptas irte de viaje con Dios?

Lo bueno de estar lejos de la familia es recordar que a pesar de la distancia están siempre presentes en el corazón. Y les aseguro que en cada oración de ellos yo estoy presente también.

AMO A MI DIOS, AMO A MI FAMILIA.

Una amiga que pasó un sábado familiar me recordó todo esto.

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